Communications
Séance 2:
Transport et infrastructures maritimes et ferroviaires :
complémentarité entre deux modes dans une perspective
territoriale.
Présidence de séance : Mme Joana M. Petrus Bey et Mme Joana M. Seguí Pons (Université des îles Baléares).
1.- Factores económicos e institucionales en la intermodalidad de los transportes entre Valencia y su Grao (1852-2000).
José-Luis Hernández-Marco, Universidad del País Vasco/E.H.U.
El objetivo de la comunicación es el recorrido histórico
por el transporte urbano de Valencia, con especial
incidencia en analizar las diferentes formas de gestión del
servicio (empresas privadas/municipalización/empresas
públicas) y las consecuencias para el planteamiento
integrado intermodal sólo plenamente conseguido en los
últimos años del siglo XX.
Si bien la combinación de al menos dos modos de transporte
(marítimo y por carretera) es una constante histórica de
todas las ciudades portuarias, suele considerarse que la
irrupción del ferrocarril desde mediados del siglo XIX es lo
que permite introducir el concepto moderno de
intermodalidad.
En el caso de la ciudad de Valencia esto es así desde al
menos 1851/54 con la construcción e inauguración del primer
ferrocarril valenciano : el Grao (Puerto de Valencia)-Játiva
del empresario valenciano José Campo. El crecimiento del
movimiento de su puerto, que multiplicó por cinco el tráfico
de mercancías entre 1877 y 1910, provocó, entre otras cosas,
una mayor demanda de transporte urbano con dirección al Grao
lo que explica también, que esa sea la primera línea de
tranvía inaugurada en Valencia en 1876, explotada
inicialmente por la ‘Sociedad Catalana de Crédito y desde
1885, por la recién creada ‘Sociedad Valenciana de
Tranvías”. Igualmente, desde mediados de la década de 1920
entre las primeras concesiones de líneas de autobuses
urbanos, se encuentra la de la “Sociedad Unión Valenciana de
Autobuses’ que conectaba la ciudad con la playa y el puerto,
introduciendo el nuevo modo de transporte mecánico por
carretera. Hasta la Guerra Civil española la intermodalidad,
especialmente en lo referente al transporte de pasajeros,
estará fuertemente condicionada por la competencia entre las
diversas compañías concesionarias de los diferentes modos,
especialmente ejemplarizada por la pugna entre la Compañía
de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (C.T.F.V) y la
Sociedad General de Autobuses (S.O.G.E.A.). La toma del
control de esta última por la primera en 1940 , su monopolio
en el transporte público urbano valenciano y la crisis por
la competencia del automóvil privado, terminará con la
municipalización en 1963 y la creación de la empresa laboral
semipública S.A.L.T.U.V, concesionaria del servicio
unificado hasta su reconversión, en 1986, en la actual
‘Empresa Municipal de Transportes’ (E.M.T.). En este último
año, el aún reciente Gobierno Autónomo valenciano, al
obtener el traspaso competencial de los ferrocarriles de vía
estrecha, crea ‘Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana’
(F.G.V.) e inmediatamente junto con el Ayuntamiento
constituyen el ‘Consorcio de Transportes Públicos Regulares
de Viajeros del Área de Valencia’. Finalmente, en el mismo
sentido, en el año 2000 se constituye la ‘Entidad Pública de
Transporte Metropolitano de Valencia’.
2.- La importancia de la minería y el ferrocarril en los inicios de la Junta de Obras del Puerto de Huelva.
Ana María Mojarro Bayo, Autoridad Portuaria de Huelva.
Los primeros vestigios de la Junta de Obras del Puerto de
Huelva se remontan al 8 de diciembre de 1873, cuando un
grupo de hombres importantes de la Huelva del momento, en
las esferas económica, política, comercial, social..., se
reúnen para crear el organismo citado. Su justificación está
en “[...] el desarrollo siempre creciente del movimiento
marítimo de este Puerto, en donde se nota cada día mayor
animación”. El contexto histórico es claro, la Segunda
Revolución Industrial, en la que la provincia onubense se
convirtió en foco de atracción por su riqueza mineral, clave
en la expansión económica del momento, para la afluencia de
capital extranjero. Por consiguiente, el auge de la minería,
el ferrocarril y el comercio a través del Puerto no se hizo
esperar. Si bien no podemos ocultar la colonización externa
de gran parte de los yacimientos, tampoco debemos obviar los
circuitos de progreso que se generaron en varios ámbitos, lo
que consiguió levantar a Huelva de su postración y la elevó
a unos niveles económicos, demográficos y culturales hasta
entonces desconocidos.
El desarrollo de la minería es lo que movió los hilos
económicos, logrando que el Puerto de Huelva llegara a
enlazar con todos los puertos más destacados del momento y
alcanzara, a nivel nacional, uno de los primeros puestos en
tráfico. Sin la comunicación que facilitaba la salida al
mar, la explotación minera era inviable. Pero muy unido a
estos dos factores de progreso mencionados, minería y
puerto, estaba un tercer agente potenciador, por su relación
directa con los otros dos. Nos referimos al ferrocarril, sin
el que las minas nunca se hubieran podido conectar con el
Puerto de Huelva.
Así las cosas, el trabajo que presentamos pretende abordar
la significación de estos tres elementos en el avance
económico de la provincia de Huelva en el último tercio del
siglo XIX, enlazados como cadenas y perfectamente acoplados
en el entramado comercial que se vivió. En el caso del
ferrocarril, no sólo condujo el mineral hasta el Puerto,
sino que en el propio Puerto fue el vehículo comunicador de
las mercancías con los barcos. Los muelles de la época eran
completamente dependientes de este medio de locomoción, pues
las locomotoras y los vagones llegaban, gracias a las grúas,
casi hasta la bodega de los barcos. Varios fueron los
ferrocarriles que se construyeron en Huelva en esta etapa,
concretamente cinco, aunque sólo dos estructuraron el
territorio: la línea Zafra-Huelva, que unía el norte de la
provincia con el sur, y la línea de Sevilla, que conectaba
la capital onubense y el Condado con el centro hispalense;
ambas de vía ancha, compatibles con la mayoría de las
trazadas en el país. Las tres restantes tenían formato de
vía estrecha, acorde con Europa, pues su objetivo se
encaminaba a conseguir el beneficio de sus promotores, al
unir las minas con el Puerto: Riotinto-Huelva, Tharsis-río
Odiel y San Juan del Puerto-Buitrón/Zalamea. Todas fueron
construidas en la zona de servicio del Puerto de Huelva,
salvo la última, y todas se comunicaban con los muelles del
momento. Por otra parte, el paisaje portuario se enriquecía
con el elemento ferroviario, a la vez que con sus propias
infraestructuras de explotación; así destacamos las Cocheras
de locomotoras, la multitud de haces de vía que se cruzaban
en la zona de los muelles y depósitos de minerales, las
vagonetas para cargar el mineral, con todo el resto de
utillaje, el personal que desarrollaba multitud de oficios
relacionados con el trazado de vías...
3.- The Development of Railroads as a response to the problems that plagued the New Orleans Port during the mid-nineteenth century.
Gilles Vandal, Department of history and political sciences, University Sherbrooke, Canada.
From 1820 to 1860, New Orleans underwent a constant
expansion. By 1840, New Orleans ranked fourth among the
American cities by the size of her population. But the
expansion of the trade that transited through the New
Orleans harbour was even greater. The value of the commerce
of New Orleans, which was $ 16 millions in 1820, had reached
$ 324 millions by 1860. Between 1820 and 1860, no other port
in the world displayed a greater variety of shipping. On the
eve of the Civil War, some 1500 vessels entered each year
the New Orleans harbour. By then, the magnitude and value of
the goods transiting by New Orleans were exceeded only by
the ones of London, Liverpool and New York. However, despite
these successes, the New Orleans port faced stiff
competition and increasing challenges.
However the success of the New Orleans port rested on the
control of the hinterland and largely depended on a network
of rivers to bring the western goods to the port. However,
by the 1850s, many other US cities spared neither labour nor
expenses to direct the western trade toward their port by
investing in the development of railroads lines. By the
mid-nineteenth century, the authorities of New Orleans
implemented various policies to adjust to a difficult
situation and to confront the increasing commercial
competition. Among these measures, the development of an
important railroad network was paramount. The present paper
will examine how the development of railroads contributed to
maintain the predominance of New Orleans in the world trade
during the second half of the nineteenth-century.
4.- Los ferrocarriles estatales argentinos en busca de los puertos en la primera mitad del siglo XX.
Elena Salerno, Universidad Nacional Tres de Febrero.
En esta ponencia analizaremos el crecimiento de la
red ferroviaria estatal que buscó la salida desde las
provincias del norte y oeste de la Argentina hacia los
principales puertos fluviales de la cuenca del Plata; en
tanto en la Patagonia fue en sentido inverso, los
ferrocarriles estatales se construyeron desde la costa del
Atlántico sur hacia el oeste. Durante treinta años, entre
1908 y 1938, la ciudad de Santa Fe y el cercano puerto de
Colastiné fueron la cabecera del Ferrocarril Central Norte
Argentino, donde desembocaba una amplia red que recorría el
centro y norte del país y era la línea principal de los
Ferrocarriles del Estado. En ese tiempo, los Ferrocarriles
del Estado se caracterizaron por el bicefalismo; mientras en
Buenos Aires estuvo la sede de la Administración General de
los Ferrocarriles del Estado (AGFE) encargada de la gestión
de los ferrocarriles estatales entre 1910 y 1948, Santa Fe
fue el asiento de la Jefatura General de Tráfico y se
convirtió en el centro operativo de los ferrocarriles
estatales. La situación siguió hasta que en 1938 se cumplió
el objetivo de alcanzar la ciudad y puerto de Buenos Aires
con las líneas férreas estatales. Para la misma época se
construían líneas férreas en la Patagonia a partir de
algunos de los puertos sureños. En este trabajo, revisaremos
el crecimiento de la red en relación con los puertos y
estudiaremos algunas de las variables socio-económicas para
comprender el impacto de las conexiones ferro-portuarias.
Para este trabajo contamos como fuente principal a las
Estadísticas de los Ferrocarriles en Explotación.
5.- El ferrocarril y su relación con la ampliación del puerto de Barcelona durante el siglo XIX. Rafael Alcaide González.
La relación entre las infraestructuras portuarias
de Barcelona y la red de ferrocarriles de la capital
catalana se inició a partir de los diversos proyectos
realizados y presentados, a mediados del siglo XIX, para la
ampliación del puerto barcelonés.
Dichos proyectos, que se presentaron en la década de 1850-60
y que formaron parte, en su mayoría, de los Planes de
Ensanche de la ciudad de Barcelona, estuvieron determinados
por la necesidad de ampliar las instalaciones portuarias de
la ciudad, debido al constante aumento de la concentración
industrial en Barcelona desde las primeras décadas del siglo
XIX. Una actividad industrial cuya demanda de materias
primas, como el carbón o el algodón, originó un notable
incremento del tráfico portuario favorecido, además, por las
mejoras técnicas que se habían comenzado a introducir en los
navíos, tales como los motores de vapor, entre otras.
En paralelo a estos proyectos, la llegada del ferrocarril a
la ciudad y la construcción de la red ferroviaria interna
para servicio del puerto y sus muelles, al igual que los
intentos de utilización de parte de dicha red para la
penetración de diversas líneas de ferrocarril que, bordeando
la montaña de Montjuïc por el interior y por el exterior,
pretendían llegar a las estaciones de Barcelona-1
(Barcelona-Mataró), Barcelona-2 (Barcelona-Granollers) y
Barcelona-3 (Barcelona-Vilanova i la Geltrú) propiciaron
sendos proyectos ferroviarios, estrechamente relacionados
con la ampliación y mejora del puerto barcelonés.
6.- Lisboa: A plataforma portuária e as ligações ferroviárias.
Gilberto António M. G. Gomes, Comboios de Portugal.
A presente comunicação propõe-se estudar a
construção do porto de Lisboa, a sua ligação à rede
ferroviária e o impacto da evolução dos tráfegos marítimos
para o sector ferroviário.
Durante a 2ª metade do século XIX sucederam-se projectos
para dotar a cidade de instalações portuárias, não só pelo
tráfego, como por questões de saúde pública, evitando o
depósito dos esgotos na margem.
Em termos estratégicos, Lisboa apresentava-se no discurso
político da época como “A porta da Europa” para os tráfegos
de passageiros e mercadorias entre continentes. O caminho de
ferro que se projectava de ligação à Europa assentava nas
vantagens de Lisboa, como ponto de origem e destino duma
rede, servindo primeiro a zona da fronteira de Espanha até
Madrid, mas, posteriormente a França e Inglaterra. Sabemos
que a realidade teve pouco a ver com o projecto, a começar
pela diferença de bitola entre as redes peninsulares e a
França, onerando o tráfego de mercadorias na fronteira dos
Pirinéus.
De salientar que as primeiras linhas suburbanas em Lisboa
apareceram sempre associadas à recuperação de terrenos do
Tejo, constituindo o Ramal de Cascais um exemplo
paradigmático com os “terrenos do Tejo” (Pedrouços a
Alcântara - Mar). Estando o porto de Lisboa acantonado até à
II Guerra Mundial, entre Alcântara e Sta. Apolónia, a
ligação ao caminho de ferro acabou penalizada pelo
estrangulamento de acessos. A localização dos armazéns de
mercadorias em Sta. Apolónia apresentou-se sempre espalmada
entre o rio e a frente urbana. Daí que as instalações se
estendessem até Braço de Prata, com graves inconvenientes
para a exploração, pelo tempo de imobilização do material
circulante em operações de carga e descarga.
Estando a estação de Santa Apolónia a funcionar desde 1865,
o atraso do processo na construção do porto (1887) levantou
inúmeros problemas logísticos à empresa ferroviária,
levando-a a construir estruturas de carga e descarga para as
mercadorias e materiais da própria Companhia. A ausência de
infra-estruturas portuárias onerou os custos finais do
transporte e toda a estratégia comercial da uma empresa que
pretendia disputar o acesso às redes europeias. Com a
construção da 1ª secção do porto de Lisboa pretendeu-se
articular a ligação ferroviária pelo vale de Alcântara. A
ligação apontava para um viaduto metálico, da Casa Eiffel,
que corria ao longo do Caneiro, articulando-se em Alcântara
– Mar com a rede portuária e o Ramal de Cascais. A falência
da Companhia Real em 1892 acabou por suspender o projecto
até aos nossos dias.
Nos anos 40, o porto de Lisboa iniciou uma nova fase de
expansão (Sta. Apolónia a Xabregas) sem ultrapassar o
problema da pouca profundidade do rio na zona. Nos anos 80,
a expansão projectou-se para a margem esquerda (Trafaria -
Bugio). Perante o quadro de profundas alterações
legislativas em curso sobre o domínio público portuário,
voltou, uma vez mais, a ser anunciado o novo projecto de
ligação do porto de Lisboa à rede ferroviária, acompanhado
da solução de rebatimento da Linha de Cascais sobre a Linha
de Cintura.
7.- La salida marítima en el marco del Jerez: transporte fluvial y ferroviario, ¿opuestos o complementarios?
Julio Pérez Serrano, Universidad de Cádiz y Alejandro Román Antequera, Université Paris Ouest Nanterre-La Défense.
La Baja Andalucía poseyó una gran actividad
comercial a raíz del descubrimiento de América. Esta
situación generó la necesidad de abaratar los costes del
transporte, y por consiguiente, conllevó la propuesta de
numerosos proyectos para la mejora de las infraestructuras.
Estas iniciativas estuvieron vinculadas a los problemas
derivados de la barra de la desembocadura del río
Guadalquivir y a la pugna de las principales ciudades de la
Andalucía occidental por conseguir una mayor parte del
comercio colonial.
Este escenario no desapareció con la pérdida de las colonias
americanas. Se mantuvo merced al comercio vinícola,
convirtiéndose el espacio de la Bahía de Cádiz y el marco
del Jerez en pionero en proyectos para la mejora de las
comunicaciones, que debían complementar el transporte
marítimo-fluvial y el terrestre, dada la posición interior
de Jerez.
La mejor ruta para llevar mercancías desde Jerez a los
diferentes puertos era el río Guadalete, con desembocadura
en El Puerto de Santa María. No obstante, este río también
sufría problemas de cegamiento, lo que limitaba las opciones
para su utilización. Esta era una circunstancia que se
lastraba desde el siglo XVIII y que a lo largo del tiempo
fue objeto de numerosos proyectos para su solución. No
obstante, la irrupción del ferrocarril supuso un cambio en
el planteamiento existente, al eliminar la necesidad del uso
de la vía fluvial. Aún así, una parte importante de los
proyectos que se generaron durante el siglo XIX no excluían
la utilización de los dos medios. Hubo varios que incidían
en la posibilidad de mejorar el río y utilizar el
ferrocarril como elemento complementario para el
acercamiento a los muelles. También existieron los proyectos
que trataban ambas opciones por separado, e inclusive las
consideraban excluyentes. A pesar de lo cual, seguían
teniendo en cuenta el objetivo final de acercar las
mercancías del marco del Jerez a una salida por mar.
El objetivo que se plantea en este trabajo es analizar los
diferentes proyectos que tuvieron lugar durante el siglo XIX
y el primer tercio del siglo XX para conseguir el progreso
del transporte en la zona y cuáles fueron las causas que
provocaron su falta de materialización, o en el mejor de los
casos, el retraso en la misma, que fue una de las claves del
declive de este espacio. Para ello, se utilizarán los fondos
documentales de diferentes archivos: actas capitulares,
expedientes de obras públicas, correspondencia, cartografía….
8.- The Port of Trieste and its railway connections in the Habsburg Monarchy: economic change and infrastructure problems, 1850-1918.
Bernd Kreuzer, Instituto de Historia Social y Económica, Universidad de Linz.
Trieste was made a free port within the Austrian
domains in 1719 and grew into Austria’s most important port
and trade hub. The city's role as main Austrian trading port
and shipbuilding centre was later emphasized with the
foundation of the merchant shipping line “Austrian Lloyd” in
1836. By 1913 the “Austrian Lloyd” had a fleet of 62 ships.
Trieste's maritime location and its former long term status
as part of the Austro-Hungarian empire made its dock the
major commercial port for much of the landlocked areas of
central Europe. By 1913, Trieste had become the fourth
largest city of the Empire.
Railways came early to Trieste, due to the port and the need
to transport people and goods for long distances. The
construction of the first major trunk railway in the Empire,
the Vienna-Trieste Austrian Southern Railway (Südbahn), was
completed in 1857, a valuable asset for trade and the supply
of coal.
A second transalpine railway conceived to break the monopoly
of the first was inaugurated only in 1909, with the opening
of the Transalpina Railway (Tauernbahn). In order to
facilitate the freight traffic between the two terminus
stations, and the nearby dock areas, a temporary line known
as the Rivabahn was built along the waterfront in 1887.
In my paper I want to look closer at the complementarity and
the interrelations of rail and sea transport in Trieste
during the period of the city’s rapid economic growth until
the fall of the Habsburg empire in 1918.
9.- Las infraestructuras marítimo ferroviarias y su repercusión en la transformación del litoral occidental gijonés.
Paz García Quirós, Museo del Ferrocarril de Asturias.
El litoral occidental gijonés sufre a lo largo de
los siglos XIX y XX una serie de transformaciones que harán
posible que Gijón se convierta en la ciudad industrial más
importante de Asturias.
La antigua dársena local, dedicada desde época romana a la
pesca y al transporte de mercancías con derechos
arancelarios, cobra protagonismo por exigencias de la
industrialización. Serán las vías férreas las que
transformen la fisonomía del pequeño puerto pesquero en un
puerto industrial y carbonífero con la llegada del
Ferrocarril de Langreo a mediados del siglo XIX. A estas
vías se sumarán las del Ferrocarril del Norte en la zona
denominada de Fomento. Junto a estas vías convivirán las
instaladas para el desplazamiento de los nuevos elementos de
carga y descarga de los buques, las grúas.
Será esta industrialización la que determine la importancia
del pequeño puerto pero también la que provoque su
decadencia. El crecimiento del tráfico marítimo obligará al
remplazo de la pequeña dársena por una nueva, moderna y más
amplia infraestructura portuaria: El Musel.
Toda una maraña de vías férreas irá implantándose en el
nuevo puerto, interrelacionando el tráfico marítimo, los
cargaderos y el transporte ferroviario. Se consideraba que
de toda la maquinaria portuaria la más importante eran las
grúas. Era imprescindible, por tanto, la instalación de vías
y grúas a pie de muelle, para llevar a cabo el trasiego de
mercancías entre los vagones del ferrocarril y los
cargueros.
Parecía que la influencia de las instalaciones portuarias, y
especialmente los medios de embarque, iba a determinar el
rumbo de la economía gijonesa. La casa que fabrica la
primera de las grúas para la Junta de Obras del puerto local
en 1886, será la gijonesa Cifuentes, Stoldtz y Cia. Cuando
debe entregar la segunda de las grúas la empresa ya se
encuentra asentada en un nuevo espacio industrial, el creado
entre la antigua dársena y el nuevo puerto del Musel, donde
se localizaban vías para el mejor traslado del material
producido hacia el viejo puerto.
Cifuentes, Stoldtz y Cía. será pionera en la ubicación de
sus instalaciones en esta zona pero no será la única. La
posibilidad del asentamiento en Gijón de una embrionaria
industria ferroviaria, vislumbrada a través de Cifuentes,
Stoldtz y Cía., quedará suplida por la implantación de
astilleros vinculados al litoral gijonés. La nueva zona se
convertirá así en el núcleo fundamental de la industria
naval asturiana, reconvirtiendo sus productos desde las
grúas de vapor del puerto hacia la fabricación de barcos. La
especialización de la industria en la franja litoral marcará
necesariamente la evolución económica de la ciudad.
10.- El impacto de las infraestructuras marítimo-ferroviarias en la morfología urbana de las ciudades portuarias españolas (1850-1950).
Carmen Delgado Viñas, Dpto. de Geografía, Urbanismo y Ordenación del Territorio, Universidad de Cantabria.
Como hace años afirmaba P. Sica (1981) de forma
general, el ferrocarril ha sido del elemento más incisivo
sobre la organización territorial y urbana. A través de mi
aportación pretendo profundizar en este aspecto tomando como
referencia lo acaecido en España entre el último tercio del
siglo XIX y el primero del siglo XX.
Es comúnmente admitida la trascendencia de la accesibilidad
proporcionada a las ciudades por los nuevos medios de
transporte porque redundó en la adquisición de centralidad
económica a la vez que estimuló la inmigración hacia las
ciudades mejor conectadas para servir como mano de obra
atraída por las obras de infraestructura y canalizada por
esos mismos medios de transporte. La renovación y reforma de
las infraestructuras portuarias tuvieron consecuencias
similares y aún mayores en muchos casos. Aunque esta
afirmación puede sostenerse de forma general, el impacto de
los nuevos medios de transporte tuvo efectos diferenciados
territorialmente y condicionados, en general, por las
circunstancias previas de cada espacio urbano.
Además del impacto en la modificación de la jerarquía y el
sistema urbanos, la presencia de las infraestructuras de
transporte, estaciones de ferrocarril y puertos, indujeron
importantes transformaciones en la morfología de nuestras
ciudades. En muchos casos, las estaciones de ferrocarril
fueron el punto de atracción y articulación del crecimiento
urbano de forma que, en la mayoría de las ciudades españolas
conectadas por ferrocarril, la vía que unía el centro
histórico con la estación se convirtió en el eje lineal de
expansión de la ciudad, incluso en el eje principal del
ensanche.
En muchos otros casos, el frente portuario se configuró como
una pieza urbana privilegiada, tanto para un uso residencial
prestigiado como para desempeñar funciones terciarias
vinculadas al tráfico portuario (comercio y turismo), y
muchas veces sirvió como también como línea básica de apoyo
de la expansión urbana y de los proyectos de ensanche.
Habida cuenta de la frecuencia con que se reproducen
ejemplos similares, parece razonable la posibilidad de
establecer modelos en la relación de las infraestructuras
portuarias y ferroviarias entre sí y entre ambas y la forma
e imagen urbanas.
El objetivo fundamental de mi aportación a este congreso es
establecer y explicar estos modelos tipológicos a partir del
análisis comparativo de un elevado número de ciudades
españolas como continuación y complemento de los resultados
obtenidos en trabajos anteriores (Delgado, 1995).
11.- La intermodalidad de los puertos y de los ferrocarriles en la historia de las infraestructuras italianas en la segunda mitad del siglo XX.
Andrea Giuntini, Universitá di Modena e Reggio Emilia y Michèle Merger, Centre National de la Recherche Scientifique.
Il paper affronta la questione dell’intermodalità
in Italia così come si sviluppa nella seconda metà del XX
secolo, con particolare riferimento al rapporto fra porti e
ferrovie. Adotteremo il concetto di trasporto intermodale
come una tecnica di trasporto per la quale la merce viene
movimentata attraverso più modi di trasporto senza rottura
di carico. Quindi l’intermodalità non va intesa solo come il
semplice equilibrio formale fra i diversi modi di trasporto,
ma quale strumento di ottimizzazione del servizio mediante
l’uso coordinato di più modi, dunque come integrazione fra
più vettori con diverse tecniche di trasporto.
Il sistema intermodale è assai recente e gli studi storici
non hanno avuto ancora modo di portare una vera riflessione
distesa sul tema. Anche nella storiografia a livello
internazionale sta emergendo la consapevolezza del bisogno
di un approccio che potremmo definire intermodale allo
studio dei trasporti: esaminare in un quadro unico le reti
che consentono il movimento delle persone e delle merci.
Nella seconda metà del ‘900 emerge la necessità di una
politica dei trasporti in grado di mettere in relazione i
vari vettori di mobilità. L’anomali italiana consiste nel
fatto che le singole reti si sono formate indipendentemente,
senza tener conto del fatto che in realtà andavano ad
operare sul medesimo territorio. Nel secondo dopoguerra
l’assetto istituzionale dei trasporti rimase in Italia
sostanzialmente immutato e le competenze nel comparto dei
trasporti rimasero separate. In una generale carenza di
programmazione economica, si sviluppò una dannosa
concorrenza tra i modi di trasporto e non venne mai adottata
un’organica politica di network.
Unica nota positiva in questa situazione furono l’avvio del
trasporto intermodale e le prime istituzioni statali
dedicate al coordinamento dei vettori. Gli anni ’60-’70 sono
decisivi anche in Italia ai fini della lenta maturazione che
porterà alla futura adozione delle tecniche intermodali.
Risalgono infatti a quest’epoca alcuni studi e ricerche che
alimentano significativamente il dibattito. A partire da
metà anni ’60 si tentò un coordinamento burocratico, con
l’istituzione di uffici e la messa in opera di strumenti di
governo del trasporto comuni a più vettori. Le novità si
concretizzarono soprattutto nel 1967, quando venne istituito
il Comitato interministeriale per la programmazione
economica con poteri sull’attività di programmazione degli
enti statali. Prende corpo una spinta decisiva verso l’uso
del container, seguendo una tendenza generale. Si cominciò a
trattare soprattutto di trasporto combinato, che prevedeva
il trasferimento da un vettore all'altro tramite un mezzo
rotabile, mentre nel trasporto intermodale il contenitore
viene trasferito da un vettore all'altro mediante mezzi di
movimentazione meccanica. Il trasporto combinato, che nei
fatti rappresenta una parte del trasporto intermodale, si
configura come trasferimento di una merce che utilizza più
modi di trasporto - ferrovia, vie d’acqua, strada - con una
stessa unità di carico sia essa un veicolo stradale o
un’unità di trasporto intermodale senza rottura del carico
stesso. Si tratta di un percorso lungo, che si riflette in
una faticosa riflessione anche a livello di studi
scientifici.
L’insufficienza delle strutture da una parte e la carenza di
una precisa previsione e regolamentazione governative
appaiono come i problemi che rendevano ancora dubbioso il
ricorso all’intermodalità. Resta il fatto che con gli anni
’70 il dibattito prende definitivamente corpo. Si
moltiplicano pubblicazioni e convegni e la progressiva
evoluzione della normativa al riguardo dimostra la crescita
di una diversa sensibilità anche da parte del legislatore.
Soprattutto matura la convinzione che peggiorando
rapidamente le condizioni del trasporto ferroviario, a
favore di quello a motore, l’intermodalità possa
rappresentare in prospettiva una delle soluzioni da seguire
per cercare di risolvere i problemi del trasporto merci. La
crisi energetica spinse in modo considerevole verso
l’adozione delle tecniche intermodali. A partire dagli anni
’80 l’Italia si rende conto del ritardo accumulato
nell’ambito del trasporto combinato e intermodale e si getta
a capofitto in una rincorsa precipitosa, che la vede cercare
disperatamente di recuperare. Viene portato a piena
maturazione il percorso grazie al quale si afferma il
concetto di integrazione modale. L’introduzione dei corridoi
plurimodali, intesi come nervature fondamentali
dell’organizzazione dei trasporti, venne decisa con la
delibera del 20 marzo 1987, mentre invece mancò un vero
piano organico relativo alla diffusione degli interporti.
Impostati sulle vie di trasporto terrestri, vi era presente
comunque anche la via marittima, in particolare quella del
cabotaggio. L’emanazione della legge 240/90, Interventi
dello Stato per la realizzazione di interporti finalizzati
al trasporto delle merci e in favore dell’intermodalità
rappresenta un punto di arrivo di grande importanza di
questa nuova fase. Nel 1994 è stata riordinata la
legislazione in materia, aumentando le autonomie funzionali,
proprio per adeguare l’ordinamento e le attività portuali.
Analizzando gli sviluppi settoriali dell’intermodalità, è da
rilevare che nell’ambito marittimo i container hanno
determinato trasformazioni radicali, portando ad adottare
sempre più navi attrezzate, nonché a specializzare i porti e
le loro aree circostanti. Il sistema si è sviluppato
rapidamente per il grande vantaggio che ha portato al
trasporto marittimo, ma anche ai veicoli terrestri destinati
all’interscambio di merci. L’intermodalità mare-ferrovia
avrebbe ottime prospettive, ma è limitata dalla mancanza di
collegamenti con i porti.